He dado 3.206 pasos hoy, he visto 15 horas de series esta semana y 19 películas en lo que llevamos de mes, publicado cuatro posts en instagram y conseguido 143 likes en total… ¿Y qué?
¿Cuántas horas has dormido hoy? ¿Cuántos minutos de música has escuchado esta semana? ¿Cuántos libros has leído este mes? ¿Cuántos cómics posees? Puede ser que se nos esté yendo de las manos el cuantificar todas las cosas, parece que sin números, no hay valor.
Para algunos puede sonar a chino, pero lo mismo sucede en Internet, a veces, antes de apreciar el trabajo de un desconocido, estamos valorando ¿cuántos seguidores tiene?, ¿cuántos likes ha recibido?, ¿y comentarios?, validando de algún modo si es bueno o malo por la «supuesta» atención recibida en vez de aplicar nuestros propios criterios para apreciar lo que estamos viendo, ¿nos gusta?, ¿nos trasmite o enseña algo?, …
Por otro lado, tenemos algo peor, autocalificar nuestro trabajo en función de estas susodichas cifras. Restándole la importancia que tiene que una persona haya dedicado un rato de su tiempo a ver algo tuyo, solo porque no han sido 10, 100 o 1000 personas más.
Entonces te preguntas: ¿qué he hecho mal? ¿Debería publicar más? ¿Ser más exhibicionista? Es inevitable; el sistema está diseñado para hacerte el protagonista de tu cuenta, pero también para convencerte de que eres el único responsable de tu éxito. Cuando este no llega, te frustras. Cuando te comparas con otros que consideras que sí triunfan y no puedes replicar lo que hacen, la frustración aumenta. Además, otro aspecto problemático es la idea de que, si no lo compartes, no existe. Vincular tu felicidad a este hecho resulta, como mínimo, alienante.
Cuatro fotos que me hice esta semana con gente a la que vi y no compartí en Internet (hasta ahora).

Al margen de las cifras en redes sociales, por suerte hace mucho que dejé de darles importancia, soy el primero que disfruta con cuantificar algunos datos de lo que consumo para más tarde, de vez en cuando, poder analizarlos de forma curiosa.
Aunque he de confesar que me cuesta ver con buenos ojos cuando la gente enseñan en redes sociales todas sus adquisiciones de forma regular. Me da la sensación de que solo quieren mostrar su poder adquisitivo, porque luego nunca las valoran, además de que tiendo a pensar que a muchos se lo han regalado, lo cual también me puede generar entre rechazo y envidia.
Volviendo al tema, en su momento utilizaba y adoraba goodreads, apuntaba los libros qué iba leyendo, la cantidad de páginas leídas…, sin embargo, cuando empecé a fijarme más en cuántos libros me faltaban para cumplir el reto anual que en descubrir nuevos títulos, leer comentarios de a quienes seguía, dejé de disfrutarlo, algo no iba bien.
Con el tiempo he ido calmando mi vena competitiva.
Actualmente, uso letterboxd para recordar qué he visto (desde el año 2014) y whakoom para saber qué cómics tengo, aunque no estén apuntados todos, me ayuda a seguir las colecciones al día; aunque sí me sobra que en el perfil público ponga la cantidad que tengo. En ambos casos me sirven más como recurso de archivo, ayudando a mi maltrecha memoria, que como red social, aunque sigo a amigos y conocidos para descubrir obras nuevas o leer sus opiniones, pero sin la obsesión de popularidad o competitividad que en otras.
El año pasado usé TV Time para apuntar los capítulos de series que había visto con la idea de poder anotarlo en el siguiente resumen anual de mi blog, pero justamente en 2023 no lo hice. Acabo siempre los años mal y escribir un resumen en esas condiciones solo hacía que repetirme, y hacerme sentir peor, por lo que decidí no hacerlo y, en realidad, dejar de hacerlo. Al menos, hasta que no cambien las cosas (y llevo 10 años sin que cambie nada).
Otras cuestiones que cuantifico tiene relación con Underbrain Books, con los presupuestos, los ejemplares, las ferias, … Aquí, sin embargo, considero los números importantes porque mi economía es la justa y toca valorar las siguientes decisiones, intentar no repetir errores, pero esto ya es otro tema a tratar.
Para acabar, tengo la percepción de que este texto puede resultar confuso, he mezclado conceptos e ideas, me he dejado otras como la gamificación de Apps donde se busca forzar la interacción y captación de estos datos, por ejemplo, total, no sé si he llegado a ninguna conclusión. Además, sé que no todos usáis las redes sociales con fines ególatras, sino más bien lúdicas. Por favor, comenta qué opinas, ¿la cuantificación de tu día a día son beneficiosas?
[post publicado originalmente en Patreon]

25 noviembre, 2024 a las 11:05 pm
La cuantificación me come los huevos por detrás, por decirlo de alguna forma suave. Creo que la clave está en lo de «si no lo compartes, no existe». Precisamente este año tomé la decisión de que no iba a compartir todos los dibujos que hacía porque sabía que igualmente no iban a funcionar en redes, con lo que para qué molestarme y frustrarme, cuando lo que disfruto de los dibujos es el proceso. Compartirlos muchas veces es como ponerle una guinda amarga, así que prefiero mantenerlos en mi disco duro, como cuando dibujaba en libretas y la mayoría se quedaban ahí.
26 noviembre, 2024 a las 10:22 am
Creo que no lo comento en el post, pero sufro cuando siento que estoy perdiendo el tiempo, a veces el haber contado lo que hago me ayuda, o no, poder mitigar esa autoculpa. De todos modos, lo que comentas es de lo mejor, querer validación a todas horas por todo lo que haces, es un problema.